Aclarando las aguas turbias

Las licencias de software libre son una garantía de transparencia para los usuarios a la hora de procesar información en computadoras ajenas (como servidores web o servidores de mensajería).

Recientemente trascendió la noticia de un servidor público intentando privatizar el código de un programa de mensajería. Es una flagrante violación de la licencia Affero. El infractor tiene treinta días para restituir la licencia correspondiente, publicar el código con el que sus servicios operan o cesar el uso del código que recibió libremente de la comunidad a la cual le niega el acceso a las modificaciones incorporadas.

iDiotaPhone para vigilarte mejor

Ya conocíamos los riesgos del software privativo en teléfonos que son más inteligentes que las personas que los compran. Ahora los iDiotaPhones te van a estar vigilando en cada imagen registrada. Es un buen momento para eliminar todos tus datos en él almacenados, regresarlo a su estado de fábrica, dar de baja las cuentas de usuario asociadas a la manzanita y no volverlo a usar.

Datos personales recolectados = datos listos para ser abusados

El gobierno de Singapur decidió usar los datos recolectados para el seguimiento de casos de la pandemia SARS-2/COVID-19 con fines policíacos. Los datos personales que un gobierno puede registrar con fines específicos en un momento determinado pueden ser (y a menudo serán) utilizados con otros fines, ya sea por decisión del mismo gobierno o por autoridades subsiguientes.

En un mundo ideal, los datos personales no deberían ser registrados ni recolectados en bases de datos que tarde o temprano resultan vulneradas y filtradas para su distribución y/o comercialización y/o abuso.
El ciudadano debería ser el único custodio sus propios datos personales; el rol del gobierno se limitaría a verificar la autenticidad de los mismos empleando una firma pública. En caso de que el gobierno necesitara almacenar datos para fines estadísticos, éstos deberían ser previamente purgados de su carga personal.